ALOJARSE EN EL CABANYAL VALENCIA

ALOJARSE EN EL CABANYAL VALENCIA

 

Hace unos días, por cuestiones de trabajo, nos hemos ido unos días a Valencia con el peque. Ya os hemos contado en nuestro post VALENCIA EN 5 DÍAS, cuáles fueron nuestros planes en la ciudad y sus alrededores. Pero hay un aspecto del viaje que merece la pena que os lo cuente con más detalle: nuestro alojamiento en el emblemático y polémico barrio del Cabanyal.

Este barrio, que nació alrededor del 1830, tuvo su origen como una agrupación de viviendas para marineros. Tuvo ayuntamiento propio durante unas décadas y su situación entre la playa y la huerta lo convertían en el sitio ideal para vivir para los habitantes de la época. Con el paso de los años fue cayendo en el abandono y es por esto que sus vecinos, llevan años protagonizando numerosas movilizaciones y protestas, para conseguir la implicación del gobierno local y autonómico, y conseguir así la conservación de sus históricos edificios y la reactivación económica del barrio.

¿Pero cómo es alojarse allí? ¿Cuál es el ambiente que se respira? ¿Es adecuado para unas vacaciones en familia?

¿Queréis saber cuáles han sido nuestras conclusiones?

BARRIO DEL CABANYAL (marcado en rojo)

Cuando nos pusimos a buscar alojamiento para quedarnos unos días en Valencia, como siempre y viendo los resultados hasta el momento, nuestro primer recurso fue Airbnb (para los que no lo hayáis usado nunca, aquí podéis ver cómo funciona).

La mayoría de los apartamentos que nos encontrábamos en la web eran pisos normales y corrientes, más baratos, más caros, mejor o peor situados, pero pisos. Con esto me refiero a que no encontrábamos ninguno que tuviera algún atractivo especial, al menos, no por un precio razonable. Hasta que dimos con un apartamento que nos pareció diferente.

Lo que primero nos llamó la atención fueron las fotos, claro. Tanto la decoración como la distribución nos gustó mucho, pero tener terraza en la azotea….eso ¡era lo más! Además las 4 noches nos salía por 282€ y estar cerca de la playa era un punto a favor.

Seguimos leyendo los detalles del piso… y había algunas pegas que tendríamos que valorar: era un piso antiguo, no tenía ascensor (era un tercer piso), y la situación: el barrio del Cabanyal.

Lo de la zona lo consideramos una pega, porque, por lo que había oído alguna vez en las noticias, el barrio había sido objeto de polémica hace algún tiempo. Me sonaba haber visto enfrentamientos entre los vecinos y el ayuntamiento, acusando a estos últimos de actuar con fines especulativos y condenar al abandono a un barrio originariamente humilde y que ahora se estaba volviendo marginal. Pero la verdad es que no estaba segura de cómo era la situación real del barrio a día de hoy.

IMAGEN DE “CABANYAL.COM”

Ante la duda me puse a investigar, y por lo que me fui encontrando por internet, por las últimas noticias y comentarios sobre el barrio, la situación ha dado un giro de 180º.

Al parecer, el movimiento ciudadano, que supongo surgió de aquellas protestas que yo había visto, había logrado que se iniciara un pequeño renacimiento en el barrio. Puede que el cambio de gobierno, también propiciase este giro en las políticas que pretenden ponerse en práctica ahora… no sé, pero lo que yo encontré sobre el Cabanyal hablaba de él como el nuevo barrio de moda, con nuevos locales de hostelería (de gastronomía y música en vivo), etc.

Así que… reservamos este apartamento.

Y resultó ser toda una aventura. Me explico.

Cuando quedamos con la anfitriona, en la calle y el número acordado, no podíamos creer que la fachada que estábamos viendo fuese realmente donde se encontraba nuestro apartamento. El edificio era antiguo, la pintura estaba desconchada, la puerta de madera de la entrada era vieja, estaba entera,  pero muy deteriorada…parecía un edificio en estado de semiabandono. ¿Dónde no estábamos metiendo? …

Llegó la anfitriona y nos confirmó que sí, nuestro apartamento era allí. Nos abrió el portal y … empezamos a subir…y a subir…pasamos un piso (cuya altura debía tener casi el doble de un piso normal), y seguimos subiendo y subiendo, hasta llegar al ático.

Eran tres pisos, pero la altura equivalía a un 5º y con escaleras con una inclinación de casi sacar el piolet, y llevar arnés… Pero llegamos, nos abrió la puerta y ahí estaba, el apartamento de las fotos. Es verdad que había una capa de polvo sobre el suelo y los muebles que empañó un poco el momento de entrar. Pero se notaba que no era por falta de limpieza, si no que al ser un edificio antiguo, y con las obras que vimos que se estaban haciendo alrededor y su proximidad a la playa, el polvo se colaba con facilidad. De hecho pasamos escoba y fregona, y al día siguiente nos lo encontramos casi igual. Una vez que asumes esa pequeña incomodidad, por lo demás el apartamento era genial.

COCINA Y MESA COMEDOR
SALA DE ESTAR
DORMITORIO 1
DORMITORIO 2
SUBIDA A LA AZOTEA (y el pequeño explorador deshaciendo su maleta)

La terraza fue todo un lujo. Preparar la cena, y subir a la azotea a cenar cada noche, era parte del atractivo del viaje. El pequeño explorador estaba deseando subir a cenar, y preparaba la mesa con toda la ilusión. Cenar viendo las estrellas, los aviones pasando a lo lejos, los tejados, la luna…era toda una experiencia. Hubo una noche, que ya cenando, hubo un apagón en todo el barrio que pudimos ver desde la azotea…. y qué lujo, poder seguir cenando como si nada, gracias a la luz de la luna, sin necesidad de nada más. Fue absolutamente genial.

En cuanto al barrio, he de decir que no lo recorrimos todo lo despacio que hubiésemos querido, porque nos pasábamos todo el día fuera. Pero hicimos la compra allí, comimos por allí algún día y más o menos vimos el ambiente.

FACHADA CAPILLA EN BARRIO CABANYAL

Es cierto que lo recorrimos entero con el coche (buscando aparcamiento en la calle), y pudimos ver como su apariencia cambiaba en cada esquina. Podías encontrarte un edificio rehabilitado con una fachada recuperada muy bonita, edificios abandonados, tiendas, bares, y casas en las que vivían familias de etnia gitana, donde los niños correteaban por la calle, como si fuese el patio de su casa, con los juguetes en medio de la acera o de la carretera, etc. Desde luego era un barrio atípico y que al final nos resultó encantador.

FACHADA DE UN EDIFICIO EN BARRIO DEL CABANYAL

Por sus calles podías ver familias yendo a la playa, señoras jugando a las cartas en la terraza de una horchatería, jóvenes turistas extranjeros colorados por el sol paseando en bicicleta,… no sé, era una mezcla de todo, en la que al final, hasta tú te sentías como en casa. De hecho, a pesar de la imagen decadente de algunas calles, no tuvimos ningún tipo de problema, ni nos sentimos inseguros ni nos encontramos incómodos. Es más, la estancia en nuestro ático fue una parte más de la diversión.

Por lo que nos han contado, finalmente, en cuestión de meses empezará a ejecutarse un plan urbanístico de recuperación para este barrio tan emblemático de la ciudad, por lo que intuyo que en poco tiempo, quien se aloje en el Cabanyal, ya no podrá disfrutar de una estancia tan “exótica” como la nuestra, (y probablemente también tendrá que pagar más por su alojamiento). Sin duda, nosotros si tuviéramos que volver a Valencia, nos iríamos a este mismo sitio.

*Pequeñas recomendaciones por la zona:

Para comer: probad los platos de “Ca La Mar”

Para tomar una horchata o un helado, batido, refresco id a “Glasol”

HELADERÍA HORCHATERIA GLASOL

Para alquilar bicis, pasad por la tienda “Santa Marcelita Bikes“:

TIENDA Y ALQUILER DE BICIS SANTA MARCELITA BIKES

 

Y ahora decidme, ¿qué opináis vosotros?¿preferís los alojamientos más comunes en zonas más “convencionales”? ¿O sois de los que os va más explorar sitios más auténticos como este?

 

 

 

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