UN PLAN DIFERENTE EN PIRINEOS: LA CUNIACHA Formigal en familia

UN PLAN DIFERENTE EN PIRINEOS: LA CUNIACHA Formigal en familia

Cuando los peques se van haciendo mayores, inevitablemente las cosas cambian.

Empiezan a ser personas en miniatura, que opinan, reivindican sus posturas a su manera, y te hacen ver lo que les gusta y lo que no; lo que les divierte y lo que les aburre; lo que les interesa, y lo que les resulta poco atractivo…

El Pequeño Explorador, está a punto de cumplir 5 años, y ya no es un bebé. Ya no se está quietecito en el carro. Ya no se duerme siestas de 2 dos horas cuando le apetece, ni se entretiene con cualquier cosa. Así que, cuando nos vamos a la nieve, esperar con la abuela en la estación, a que sus papás bajen de esquiar durante unas horas….Ya no le parece un plan tan apetecible. Así que tenemos que adaptarnos.

Bajamos cada poco a estar un rato con él. Le iniciamos con un par de clases, para que se vaya familiarizando con el esquí y buscamos planes alternativos.

El año pasado probamos el trineo de perros (post sobre mushing aquí) y el plan improvisado de este año no ha podido ser mejor. Hemos visitado el parque faunístico de La Cuniacha y ha sido todo un acierto.

Se trata de un parque natural que forma parte de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala. Está ubicado en una zona forestal prácticamente intacta llamada «La Pinosa».

Pertenece a la localidad de Piedrafita de Jaca, a unos 19 kms de Formigal, como podéis ver en el mapa. El parque se encuentra en un paraje de una belleza única, y alberga especies vegetales de gran valor. Aunque que su atractivo fundamental, es que viven en él diversas especies animales en estado de semilibertad.

En el recinto, hay trazado un sendero circular de unos 3 kms (ojo a los más pequeños se le hará largo, y no se puede acceder con carrito, tenedlo en cuenta). A medida que vamos avanzando por el sendero iremos viendo distintos árboles – algunos de ellos protegidos-, plantas autóctonas y por supuesto animales.

 

Se trata de un paseo en plena naturaleza, disfrutando de un paisaje típico pirenaico, donde además de respirar aire puro, también se puede respirar esa paz que sólo puede transmitir la montaña.

 

El Pequeño Explorador disfrutó mucho de la visita, a pesar del frío y de que tuvo que andar bastante para lo que está acostumbrado. Pudo ver de cerca a algunos animales que aún no había visto antes, como renos, zorros, lobos, bisontes, linces boreales….

CABALLO PRZEWALSKI (CABALLO SALVAJE MONGOL A PUNTO DE EXTINGUIRSE HACE UNOS AÑOS)

 

El oso fue el que más ilusión le hizo. Y eso que a estas alturas del año aún estaban disfrutando de su sueño invernal. Los osos, linces, y algún otro resultó imposible de fotografiar, al estar algo lejos y  casi mimetizados con el entorno. Esta es la mejor foto que pudimos conseguir con el móvil…

Es cierto, que el espacio en el que se encontraban los osos, me pareció demasiado reducido, pero aún así, se les veía bien: en su hábitat y en un entorno adecuado.

El paseo se hace tranquilamente en un par de horas, y nos pareció un plan familiar muy interesante si visitáis la zona en cualquier época del año. Incluso en invierno, si el día es agradable, es un placer disfrutar del paisaje nevado que lo rodea.

 

Seguimos con la idea de visitar esta zona en verano y conocer todas las actividades al aire libre que ofrece. Porque en los Pirineos, como habéis visto…no todo es nieve.

 

 

 

 

 

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