PORQUÉ VISITAR EL OCEANOGRÁFICO CON NIÑOS ES UNA BUENA IDEA VALENCIA

PORQUÉ VISITAR EL OCEANOGRÁFICO CON NIÑOS ES UNA BUENA IDEA VALENCIA

Es cierto que muchas veces obviamos algunos sitios turísticos de las ciudades que visitamos. Uno de los motivos, es que a veces intuimos que la visita no es de nuestro interés, por mucho éxito de afluencia que tenga. Otro motivo, es porque tendemos a huir de las aglomeraciones y de los lugares “diseñados” para el turista. Y también  porque preferimos no perder demasiado tiempo en colas, visitas guiadas, etc. y que además te cobren un ojo de la cara hasta por respirar.

Pero hay lugares que inevitablemente son turísticos, pero  a la vez son interesantes. En algunos, la cola para entrar merece la pena hacerla (en su justa medida, claro), y en los que no te importa pagar.

Uno de los puntos turísticos por excelencia en Valencia es el Oceanográfic

¿Se trata de uno de esos lugares turísticos que merece la pena visitar?

Como os conté en el post sobre nuestro viaje a Valencia: VALENCIA EN 5 DÍAS, para aprovechar la tarde del día en que llegamos, aconsejados por las recepcionistas del hotel donde nos alojamos la primera noche, decidimos ir al Oceanográfico.

¿Las razones? Las resumo:

  • teníamos solo una tarde para aprovechar ese día
  • hacía un calor infernal (por lo que caminar por el centro a pleno sol no era una opción)
  • nunca antes habíamos tenido la oportunidad de visitar un acuario tan grande con el pequeño explorador (éste es el más grande de Europa, nada menos).

Así que, pagamos 58 euros de las entradas ya en el propio hotel (29.10 euros por cada Adulto – los menores de 4 años gratis-) y allá que nos fuimos.

Pero antes había que comer… Así que, también por consejo del personal del hotel, decidimos no dar demasiadas vueltas e ir directamente a comer al centro comercial El Saler (muy cerca del Oceanográfic). Allí, además de los restaurantes de comida rápida habituales- que queríamos evitar-, teníamos también la opción de probar la gastronomía mediterránea en el buffet “Neco”. Por 10,50 euros puedes comer todo lo que quieras (eso sí, bebidas a parte). Todos los platos tenían muy buena pinta, y los que probamos estaban muy buenos. Y, será que no soy una experta en paellas y alguien entendido podrá contradecirme, pero la paella que tenían estaba deliciosa.

Así que después de comer, nos fuimos al acuario. No nos fue difícil aparcar. Al menos entre semana, es fácil encontrar aparcamiento en las inmediaciones de la entrada.

La verdad que el edificio que da entrada al recinto es espectacular. Lo primero que hicimos al entrar fue pedir un plano del parque y así saber cómo movernos por allí.

En las instalaciones encuentras distintos pabellones donde se recrean los distintos ecosistemas marinos del mundo. Si vas ya por la mañana, y con un niño que aguante bien, puedes pasarte casi un día entero sin salir de allí. En sus numerosos acuarios y piscinas, puedes encontrarte desde distintos tipos de medusas, estrellas de mar, tortugas hasta leones marinos, belugas y tiburones.

VIENDO PECES MUY DE CERCA
ESTRELLAS DE MAR DE TODOS LOS TAMAÑOS Y COLORES
TORTUGA MARINA SALIENDO A LA SUPERFICIE
LA BELUGA Y SU CRÍA
LEÓN MARINO

 

MORSAS (EN MI OPINIÓN EL ANIMAL MÁS IMPRESIONANTE POR SU EMBERGADURA)

También tienen una zona de aves, donde se muestran aquellas que habitan en los humedales y manglares.

HUMEDAL

Éstos últimos están en un aviario (una especie de esfera/jaula gigante) . Se entra en grupos y solo durante unos minutos, para respetar lo máximo posible la tranquilidad de las aves. Suele haber cola para entrar. Podéis armaros de paciencia y hacer cola o saltaros esa parte. Sinceramente, creo que desde fuera, se pueden ver las aves más llamativas, y la espera se hace un poco pesada, así que…

ESPÁTULA ROSADA (NUESTRA FAVORITA)

Como ya os había comentado, mi sentimiento en este tipo de recintos es un poco contradictorio. Pero reconozco que la visita fue genial para el peque. Por fin pudo ver pingüinos y focas de verdad, y muchos más animales, que hasta el momento solo había visto en libros, dibujos y en programas de televisión.

CONOCIENDO PINGÜINOS EN VIVO

Disfrutó muchísimo y nosotros con él. Pasar por el túnel de los peces, también es una de las partes más interesantes. No todos los días tienes un tiburón nadando sobre tu cabeza…

EL TÚNEL DE LOS PECES

El punto álgido, donde el peque ni pestañeó, fue el espectáculo con los delfines. No te imaginas lo que son capaces de hacer estos animales, hasta que ves un espectáculo de estos. Tanto nos entretuvo que no tenemos ni una sola foto de la actuación. Simplemente, nos dedicamos a disfrutarlo (y supongo que más o menos ya os hacéis una idea de lo que hacen los delfines en este tipo de sitios)…

Ya sé que una piscina, por grande que sea, no es el hábitat natural de estos animales, y que deberían estar en libertad y no en cautividad siendo amaestrados como mascotas por sus entrenadores. Soy consciente. Y admito que no soy demasiado partidaria de este tipo de shows. Pero he de decir, que los entrenadores parecían tener un vínculo afectivo muy fuerte con los delfines. Los trataban con mucho cariño y su compenetración era sorprendente.

Y desde esa perspectiva del respeto y el cariño es como yo lo veo. Intento que, teniéndolos tan cerca,  el pequeño explorador entienda, que todos esos animales tan bellos que está contemplando y que tanta gracia le hacen, viven en el mar. Y  que aprenda que es su hogar, y que por eso hay que cuidarlo.

Si con este tipo de visitas, consigo que algo de este mensaje quede en su pequeña cabecita, el encierro de estos animales habrá servido de algo más que de puro entretenimiento, para los que tendrán que cuidar del mar el día de mañana.

Por todo esto, nos parece una visita indispensable en tu estancia a Valencia, y más, si vas con niños.

¿Qué opináis vosotros?

 

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