DESCUBRIENDO BUDAPEST: PASEO A ORILLAS DEL DANUBIO BUDAPEST EN FAMILIA

DESCUBRIENDO BUDAPEST: PASEO A ORILLAS DEL DANUBIO BUDAPEST EN FAMILIA

Hay pocas ciudades en Europa que me hayan sorprendido tanto como Budapest. Por supuesto, ciudades como Londres, o Roma, ocupan indiscutiblemente los primeros puestos para los viajeros, en cuanto a popularidad, pero cuando viajas a ciudades tan conocidas… ya sabes que te impactarán. Pero con Budapest, por lo menos yo, me he llevado una grata sorpresa. No esperaba que fuese tan bonita, tan limpia, tan hospitalaria, y sobre todo, no me esperaba el ambiente cosmopolita que me encontré.

Es por eso que sólo visitando los sitios en persona, se puede hacer uno una opinión real de cómo son.

Ahora puedo decir, que Budapest está en mi lista de imprescindibles en Europa.

Pero antes de contaros lo que hemos visto en esta increíble ciudad, debo aclararos cómo salió todo en cuanto al viaje (lo prometido es deuda).

EL VUELO

Si habéis leído el post anterior, donde os contaba todos los datos prácticos previos al viaje ( ESCAPADA A BUDAPEST PREPARATIVOS ), sabréis que ésta iba a ser la primera vez que volábamos con Wizzair.

Debo decir que la impresión que me he llevado de esta aerolínea ha sido buena. Reservar en su web es muy sencillo, los precios muy competitivos, y tanto el avión, como el trato de la tripulación me han parecido de lo más correcto. Es más, nosotros, que llevábamos una maleta facturada (y pagada previamente), pudimos incluir gratuitamente los bultos de mano que llevábamos (de no más de 10kgs, como en la mayoría de aerolíneas), algo que no siempre permiten, así que, viajamos muy cómodos.

Conclusión: recomiendo esta compañía, y no descarto repetir.

EL TRANSFER DEL AEROPUERTO

Como os comenté, éste servicio lo contratamos a través de Civitatis. El pago resultó cómodo y seguro: pagamos por adelantado a través de la web 8€ por cada traslado (aeropuerto-apartamento en el centro de la ciudad y viceversa), y al conductor en el momento, le pagamos el resto (32€ en cada trayecto). Precio cerrado, sin sustos, ni paseos innecesarios de un taxista que intente cobrarte más de la cuenta.

Cuando llegamos al aeropuerto, un señor tenía mi nombre, y el de varias personas más para otros coches en un cartel, y a los minutos llegó nuestro chófer. Nos aseguramos de que tenía la dirección correcta tras el cambio de apartamento y en media horita, estábamos en nuestro apartamento.

Para la vuelta, lo mismo: a la hora acordada, una furgoneta nos esperaba en la puerta del apartamento, y en media hora, de nuevo en el aeropuerto. Sin duda, repetiré la experiencia en próximos destinos (si el precio sigue siendo así de razonable), pues con un niño, el equipaje y sin conocer bien los transportes públicos, es una manera muy cómoda de llegar al aeropuerto sin sustos ni prisas.

APARTAMENTO

Cuando eres la que organiza un viaje en familia, sientes cierta responsabilidad, pero si como en este caso, además de los habituales (Sr. Majuve  y Pequeño Explorador), vienen también los abuelos…la responsabilidad es aún mayor.

Y la verdad es que pasé unos minutos de cierta “angustia” respecto al alojamiento.

El apartamento estaba en un edificio antiguo del barrio judío, a escasos metros de la Sinagoga, y el portal daba miedo. No exagero, la entrada al edificio era oscura, con las paredes desconchadas, olor a humedad…ya os podéis imaginar.

Llegamos a la puerta de nuestro apartamento, con nuestros peores temores y … sorpresa: el apartamento era tal y como aparecía en las fotos (ver los detalles del apartamento aquí). Totalmente renovado, limpio, con todos los detalles necesarios para estar cómodos,  y con la calefacción puesta para que ya estuviésemos calentitos nada más llegar. ¡Qué alivio: el apartamento era genial!.

Así que, una vez más, un 10 para Booking.

CALLES DE BUDAPEST

SINAGOGA DE BUDAPEST

Y ahora, toca ya lo importante: primeras impresiones de Budapest.

Por la mañana, bien abrigados, salimos a conocer el corazón de la ciudad. El barrio judío, en el que nos alojamos, está muy bien situado y dando un paseo no demasiado largo, teníamos a nuestro alcance los puntos más importantes de la ciudad: el Parlamento, el Puente de las Cadenas, el barrio de Buda, la calle principal Vaci…

Pero nada más salir a la calle, a unos 50 metros de nuestro apartamento, lo primero que nos encontramos fue la Sinagoga. El templo judío más grande del mundo, después de la Sinagoga de Jerusalén, ahí es nada. Muchas personas se agolpaban ya a esa hora de la mañana, para visitar la Sinagoga por dentro(previo pago de unos 15€, si no me equivoco).

ÁRBOL CONMEMORATIVO EMANUEL O ÁRBOL DE LA VIDA – EN MEMORIA DE LOS HÉROES JUDÍOS CAÍDOS EN MANOS DE LOS NAZIS-.

Nosotros, mientras la lluvia no hiciese acto de presencia, teníamos la idea de pasear al aire libre todo lo que pudiésemos. Así que conocer el interior del templo, (que no dudamos debe ser impresionante), tendrá que esperar a otra ocasión.

La idea era dirigirnos ya hacia el Parlamento (el monumento más llamativo e importante de la ciudad) y de camino, irnos encontrando con distintos puntos también muy interesantes de la ciudad. En el paseo que bordea el Danubio, por la parte de Pest, puedes encontrarte con distintas esculturas, y con unas buenas vistas del barrio de Buda.

KISKIRALYLANY, “LA PRINCESITA DE BUDAPEST “(ESTATUA DEL AÑO 1972 INSPIRADA EN LA HIJA SU CREADOR , LÁSZLO MARTON) – CON EL BARRIO DE BUDA POR DETRÁS

Más a la orilla del río, se encuentra uno de los monumentos más emotivos de toda la ciudad, y puede de los más emotivos que haya visto hasta ahora: el Monumento de los Zapatos en el Paseo del Danubio.

La escultura data del año 2005, y recuerda la masacre sufrida por los judíos de la ciudad, en la Segunda Guerra Mundial a manos de los nazis. Miles de judíos fueron fusilados y arrojados al río en esos años. Estos 70 pares de zapatos de hierro, tanto de hombres, mujeres y niños, es una alegoría muy representativa de lo que ocurrió allí, e inevitablemente, nos hizo detenernos y reflexionar  unos minutos sobre este episodio tan trágico de la historia de Budapest. Ojalá no fuese necesaria la creación de una obra así.

MONUMENTO DE LOS ZAPATOS EN EL PASEO DEL DANUBIO

 

MONUMENTO DE LOS ZAPATOS  EN EL PASEO DEL DANUBIO

Fue un paseo muy agradable. Además de los monumentos que os muestro, y de disfrutar de las vistas del río, y del barrio de Buda coronándolo todo, al otro lado del río, a medida que íbamos recorriendo las calles, íbamos descubriendo también un ambiente que no esperábamos. Grandes hoteles, tiendas, cafeterías y restaurantes con un encanto muy al estilo escandinavo, y por supuesto muchos visitantes de otras nacionalidades.

PLAZA DE VAROSMARTY

Lo que no sabíamos, es que además de todo eso, en unas horas, en cuanto se hiciese de noche, la ciudad que estábamos viendo,  cambiaría por completo. Los edificios, las calles, las fachadas, las plazas, todo se transformaría de una manera espectacular gracias a una iluminación grandiosa, y mucho más aún, en esta época navideña.

Pero eso, si me lo permitís, os lo mostraré la semana que viene. ¿Os apetece una paseo en barco por el Danubio? El jueves que viene, si queréis, os llevo conmigo.

 

 

 

 

 

 

 

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