PARÉNTESIS

PARÉNTESIS

Hoy hace justo dos meses que no paso por aquí.

Planeaba contaros a principios de Abril, como es el último lugar de Japón que nos enamoró, para que vosotros también sintieseis ese mismo flechazo pero… llegó a nuestras vidas toda esta revolución del coronavirus y, sinceramente, se me quitaron las ganas. Por eso debo hacer un paréntesis.

Entiendo que otros, en las redes, quieran seguir hablando de viajes, de recomendaciones, de destinos por conocer, incluso entiendo a quienes imaginarse en otros lugares del mundo, les sirve como vía de escape para esta realidad tan abrumadora que nos rodea ahora mismo. Pero en mi caso…lo veo un poco absurdo.

¿Para qué hablar de destinos a los que en un futuro cercano (y quizás no tan cercano) no vamos a poder visitar?¿Para qué pensar en lugares que de momento, tampoco van a ser ya los mismos?

Y no solo no lo veo útil o lógico en estos momentos, es que además no me sale.

Ahora me sale pensar en los míos, en que nadie enferme, en que nadie se quede sin trabajo y lo pase mal, en cómo puedo ayudar, en cómo mantener el ánimo ante un mundo de incertidumbre. Ahora mismo solo pienso en hoy y como mucho, en mañana.

Y si pienso en un viaje, pienso en coger el coche y» tirar millas». Quiero recorrer esas carreteras que nos llevan a lugares maravillosos de nuestro país y que siempre he pospuesto esperando a un parón viajero forzoso. Siempre había pensado que cuando la economía familiar no lo permitiera, o la salud de los mayores de mi familia me lo dificultase, los viajes a los sitios más lejanos se me acabarían durante un tiempo, y que en ese momento, aprovecharía para viajar por España.

Nunca pensé que ese parón fuese motivado por algo como esto.

Nadie pensó nunca en nada como esto.

Y si me paro a imaginar cinco minutos mis ansiados viajes pendientes sé que esos viajes no serán pronto. El cierre de fronteras, las medidas de seguridad en los vuelos, la crisis económica, los precios de los billetes…todo será distinto. Más difícil.

No me entendáis mal, no soy catastrofista, al contrario, mantengo el ánimo (casi todos los días) y no concibo pensar en que esto será así para siempre. Sé que en un tiempo, cuando esa milagrosa vacuna aparezca, podremos volver a respirar tranquilos y volver a nuestra manera de vivir.

Quizás no al 100% como antes, pero yo pienso que volveremos en algunos aspectos incluso mejor. Quiero pensar que seremos más conscientes de lo que nos rodea y de cuánto dependemos de la naturaleza y de los otros. Agradeceremos la salud y las pequeñas cosas más que nunca, y apreciaremos mucho más nuestro tiempo y lo que hacemos con él (al menos sé que eso es lo que haré yo).

Por eso sé, que los viajes volverán, pero pasará tiempo hasta un próximo gran viaje, y no me apetece pensar en eso ahora. Quiero pensar en todo lo que haré en cuanto sea posible, empezando por dar muchos abrazos, y muchas comilonas caseras con familia y amigos. Y si tengo que pensar en viajar (que es inevitable para mí), pienso en recorrer el Norte de nuestro país en autocaravana, llevar al Pequeño Explorador a Cabárceno a ver animales, como le prometí, conocer los Pirineos en verano y nadar mucho en el mar, aunque sea al lado de casa.

Guardo en un cajón, ese pedacito de Japón que quise contaros y que algún día os contaré, también os contaré cómo he vivido nuestro último viaje a Marruecos 15 años después de nuestra primera vez, y dejaré todos mis destinos pendientes para dentro de un tiempo.

Los visitaré, no sé cómo ni cuándo, pero ahora toca pensar en otras cosas.

Ahora toca estar aquí.

Ahora toca pensar en hoy.

Mucho ánimo a todos.

Pronto volveré por aquí.

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