VIAJES QUE MARCAN: INDIA Y NEPAL HACIENDO MEMORIA

VIAJES QUE MARCAN: INDIA Y NEPAL HACIENDO MEMORIA

TAJ MAHAL

Hoy echo la vista atrás y me pongo a recordar viajes y  lugares en los que he estado.

Lugares que vendrán conmigo ya para siempre y que forman parte de la persona que soy. Pienso en viajes que me han descubierto cosas de este mundo en el que vivimos y de su gente. Pienso en sitios que simplemente superaron mis expectativas y se quedaron para siempre en mi corazón. Paisajes que llenaron mis ojos de color, y sonrisas que se grabaron en mi memoria como si fuesen conocidas.

Hay viajes, y viajes que marcan.

En mi corta trayectoria viajera (sospecho que para mí, siempre será corta), hay viajes que no sólo suponen una experiencia vital inolvidable, si no que provocan sentimientos. Algunos, son sentimientos que no he vuelto a vivir. Quizás porque las circunstancias, el paisaje y el estado de ánimo del momento, hicieron que fuesen sentimientos únicos e irrepetibles. Lo bueno, es que cada vez que quiero, me paro un momento, me vuelvo a poner por un segundo en ese preciso instante donde los viví, y esos sentimientos afloran de nuevo.

En especial, recuerdo un momento que me resulta muy difícil de explicar.

Hace unos años viajamos a India durante 7 días, haciendo una ruta por nuestra cuenta, visitando algunos de los sitios más emblemáticos del país: Nueva Delhi, Taj Mahal (Agra), Vanarasi, Jaipur… Rematamos nuestro viaje cogiendo un vuelo a Katmandú (Nepal) y visitando el país por unos 5 días.

Hay momentos de ese viaje que tengo como diapositivas en mi cabeza: ratas enormes correteando bajo los asientos en la estación de tren de Agra; mujeres envueltas en sus saris de intensos colores a la salida de algún templo; niños sucios y harapientos llamando a la ventana de nuestro taxi para pedir limosna; Ganesha, Shivá y Vishnú por todas partes;  el cartel de prohibido escupir en el Taj Majal; vacas en mitad de la carretera; barcazas subiendo y bajando el río Ganges;  la postura del árbol de un yogui en la orilla; perros cadavéricos deambulando por las calles; dádivas del conductor de nuestro rickshaw para cuidar su karma, …

VACA SAGRADA EN MITAD DE LA CALLE EN NUEVA DELHI

 

IMAGEN DE VIHSNÚ EN UN GHAT EN EL GANGES

 

BAÑOS EN EL GANGES

 

YOGUI PRACTICANDO EN UN GHAT EN EL RÍO GANGES

 

MUJERES CON SARI SALIENDO DE UN TEMPLO

Y no solo imágenes, también recuerdo los claxon incesantes; los olores en la calle, a especias, a incienso, a comida y a basura; el sabor del “garlic naan” y a pollo “tandoori”; el sopor de las interminables horas en el tren …lo pienso y es como si volviera por un momento a otro mundo…a aquel mundo. Pero fue en Nepal donde algo pasó.

VISTAS DEL HIMALAYA DESDE EL AVIÓN

De repente la calma de Nepal. Ya no hay claxons, ni basura por la calles, ni vacas en el medio de la carretera…Se respiraba paz y sosiego en cada esquina.

Visitamos durante dos días el Lago Pokhara. Para llegar, viajamos en una pequeña moto durante varias horas, atravesando campos, arrozales, pueblos diminutos, y paisajes increíbles. Y llegamos de regreso a nuestro hotel en Katmandú.

RUTA A PHEWA LAKE (POKHARA)

 

ARROZALES DE CAMINO A POKHARA

 

MUJERES TRABAJANDO EN LOS ARROZALES DE CAMINO A POKHARA

 

BARAHI TEMPLE EN EL LAGO PHEWA (POKHARA)
MUJERES DEL CAMPO EN NEPAL

Antes de subir a nuestra habitación, decidimos comer algo en un pequeño local de la misma calle. Sonaba Colbie Caillat, en aquel momento una voz desconocida para nosotros.

Veníamos agotados, impresionados, felices, pletóricos, abrumados… Y volviendo a ver las fotos en nuestra cámara…brotaron las lágrimas.

Lágrimas escasas pero inesperadas y desconocidas.

No sé qué fue. Si la belleza de lo que había visto, si la emoción de lo que había vivido, si estar en aquel sitio, con aquella música… No sé. No sé qué pasó exactamente por mi cabeza. La primera soprendida era yo. Ya dije que es difícil de explicar. Sólo sé que en aquel momento la vida, la belleza del mundo y de su gente, me sobrepasó.

Quizás todo lo vivido en India, con sus contrastes y la profunda espiritualidad que se respiraba por todas partes, junto con el paisaje sosegado de Nepal, se acumuló en mi retina y en mi piel de tal forma, que mi cuerpo no encontró otra manera de expresarlo.

Quizás simplemente me dejé contagiar por la magia de aquellos lugares visitados, y de aquella gente humilde, amable, tímida y sonriente. Quizás me di cuenta, en ese momento de lo que acababa de vivir, y de que se me estaba quedando marcado en el alma. No lo sé. Tampoco me importa. Es un momento que atesoro para mí; para siempre. Por muy incomprensible que resulte.

Puede que, de alguna manera, en cada viaje, busque sin querer, volver a sentir aquello de nuevo, por un segundo.

Indudablemente hay viajes…..y viajes que marcan.

¿ Tenéis algún lugar que os haya marcado? ¿ Os habéis sentido así en algún viaje?

*Si queréis saber más detalles de nuestra ruta, enviadme un correo y os doy más información.

 

 

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