KIOTO: VISITAS A NARA Y FUSHIMI INARI

KIOTO: VISITAS A NARA Y FUSHIMI INARI

JAPÓN EN FAMILIA

Uno de los puntos atractivos de visitar Kioto, es que además de admirar los monumentos, templos y paisajes que ofrece la ciudad, a muy poca distancia se encuentran dos lugares muy interesantes y que son de visita obligada: Nara y Fushimi Inari.

Después de un paseo por la ciudad, visitando Arashiyama, el bosque de bambúes y el barrio de Gion, como os contaba en el post anterior, aún teníamos por delante mucho por descubrir.

Al día siguiente de nuestro primer paseo (intenso) por la ciudad, cogimos el tren – de nuevo con nuestro abono JR- y nos dirigimos a Fushimi Inari, a unos 20 minutos del centro.

FUSHIMI INARI

Fushimi Inari es un santuario sintoísta, al pie de la montaña Inari, donde se venera a la diosa del mismo nombre. En su origen, Inari era considerada la diosa del arroz, y por lo tanto protectora de las cosechas, pero con el tiempo, son los comerciantes los que la veneran, considerándola protectora de los negocios.

Inari

A lo largo de la ladera hay distintos senderos por lo que se pueden llegar a distintos santuarios.

Este templo es famoso por los fotografiadísimos toris rojos que se encuentran colocados en hilera subiendo por la falda de la colina (cada uno de ellos donado por un empresario a modo de ofrenda).Nosotros fuimos en plena Golden Week , una semana de festivos que tienen a principios de mayo, donde los japoneses aprovechan para hacer turismo por su país, por lo que el sitio estaba atestado de gente. Fue prácticamente imposible hacernos una foto solos.

Ésa era la parte mala de ir en un día festivo a un lugar tan conocido, pero también hubo una parte buena. Justo cuando llegamos, nos encontramos con que en el templo principal se había celebrado algún tipo de ceremonia, y en ese momento, salían del templo muchas personas ataviadas con trajes tradicionales, como en una especie de desfile. Decenas de personas salieron caminando lentamente y fueron subiendo en camiones decorados para la ocasión.

Nunca llegamos a saber de qué celebración se trataba, pero el caso es que vimos ante nosotros, un desfile de trajes espectaculares y en una atmósfera de solemnidad que nos impactó. Aún sin entender qué celebraban, verlo ante nosotros fue muy emocionante.

Después de caminar un poco por la ladera de la colina, y haber visto los famosos y numerosísimos Toris, decidimos seguir a nuestra siguiente parada.

NARA

En el mismo tren, a unos 50 minutos al sur, se encuentra Nara. En esta ciudad, el mayor atractivo además del templo Tōdai-ji donde se encuentra un gran buda de bronce, es un parque en el que decenas de ciervos campan a sus anchas en libertad.

Para el Pequeño Explorador fue toda una experiencia. Compartió sus frutas de la merienda con los ciervos, pudo acariciarlos y disfrutó mucho de ese rato de juegos al aire libre. La verdad es que ésta fue una de las partes que más ha disfrutado de nuestra estancia en Kioto. Y es que en todo viaje con niños, se necesita también un rato para parar, disfrutar sin prisa, que puedan correr y explorar e incluso interactuar con otros niños.

Después de nuestra tarde en el parque de Nara, volvimos por la calle principal de la ciudad, de vuelta a la estación y allí nos encontramos con un artista callejero que pintaba versos o nombres, en antiguos caracteres japoneses. Ése era justo el recuerdo que queríamos llevarnos para casa (además de nuestras foto de fotomaton «purikura»). Escribió nuestros nombres, con la explicación de cada símbolo en el dorso. No volvimos a ver a ningún otro artista que hiciese lo mismo en ninguno de los sitios que visitamos los demás días, así que podríamos decir que este buen hombre estaba allí para nosotros, esperándonos…

Y como guinda a una tarde perfecta, cenamos por casualidad, en el mejor sitio que podíamos haber elegido. Un restaurante típicamente japonés, donde cada mesa es un reservado, separado por paredes de papel. Hay que descalzarse al entrar, se come en el suelo, y la comida estaba deliciosa y muy bien de precio. Quedaros con el nombre, está justo en frente de la estación de Nara. Super-recomendable.

La verdad, es que repasando el día que pasamos visitando Fushimi Inari y Nara, podemos decir que no podía haber salido mejor. Hubo de todo: cultura, naturaleza, gastronomía, arte…

Los días por Japón van llegando a su fin pero aún quedan un par de lugares por conocer de Kioto, y contaros, una de nuestras parte favoritas del viaje: los «Alpes japoneses.» ¿Os venís?

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