SAFARI POR LIBRE EN ETOSHA (CON NIÑOS) NAMIBIA EN FAMILIA

SAFARI POR LIBRE EN ETOSHA (CON NIÑOS) NAMIBIA EN FAMILIA

.

Pocas experiencias he vivido más emocionantes, que la de pasear en coche por un sitio donde existe la posibilidad de encontrarte con un elefante, una jirafa o cualquier otro animal salvaje. La simple expectativa de ese encuentro, es ya excitante en sí misma.

Es en el momento de atravesar ese punto donde empieza la prohibición de bajarse del coche por tu propia seguridad, cuando entras en un estado de alerta indescriptible. Cualquier movimiento, ruido o sombra a lo lejos, se convierte en una posibilidad. La posibilidad de encontrarte por ejemplo, con algún animal que, probablemente, sólo habías visto antes en fotos o en zoológicos. O incluso la posibilidad de ver, por primera vez, algún animal que ni siquiera sabías que existía y del que no conoces ni su nombre. ¿No os parece maravilloso?

Pues lo es. Se trata de una de las experiencias más memorables de mi vida, y creo que de la de cualquiera que tenga la oportunidad de vivirla.

Y no solo eso. Además de memorable, es una vivencia tremendamente aleccionadora…

 

Sin duda visitar el Parque Nacional de Etosha ( que significa “El gran lugar blanco” en la lengua local), es el plan imprescindible por excelencia en un viaje a Namibia. Yo diría incluso, que uno de los motivos para visitar este país.

Lejos de la fama del parque Kruger en Sudáfrica o de los distintos parques en Kenia, Etosha no tiene nada que envidiarle a ninguno de ellos, e incluso  diría que se puede disfrutar mucho más, al estar menos masificado.

EL PARQUE

Paisaje

La primera impresión al entrar en el parque, es de que se trata de un lugar bastante árido. Su superficie tiene zonas muy diferentes. Podemos encontrar áreas semidesérticas, lagunas secas (extensiones de tierra casi blanca por su concentración de sal), y zonas de vegetación, con matorrales y árboles bajos.

Un poco de historia.

El Parque Nacional de Etosha se sitúa en el norte de Namibia y su extensión actualmente es de unos 22.000kms (aunque su superficie inicial, a principios del siglo pasado, era 4 veces mayor).

Durante años, como en muchos lugares de África, esta región sufrió el exterminio de gran parte de la fauna de la zona. Los responsables de esto fueron los europeos y más tarde  de americanos, a finales de siglo XIX y principios del siglo XX viajaron al país en numerosas expediciones. Estos primeros colonos y exploradores, empezaron a organizar cacerías masivas, con distintos propósitos. Algunos querían recopilar ejemplares y disecarlos para exponer en museos de varios países. Otros para estudios científicos. Y el peor de los motivos, para el entretenimiento y disfrute de aristócratas y millonarios de la época. Éstos, llevados por sus ansias de aventura y ganas de llenar sus paredes de trofeos fueron los más crueles y sanguinarios. Matar por matar .

Estas cacerías indiscriminadas, estaban mermando el número de ejemplares de cientos de especies a un ritmo vertiginoso, por lo que se decidió crear este espacio protegido. Desde su creación, gracias a su consideración de Parque Nacional, es ahora una reserva gestionada por el gobierno. Es un zona estrictamente protegida, en la que viven libremente, cientos de especies de depredadores, herbívoros y aves en su ecosistema natural.

Cómo moverse por el parque

El parque tiene 3 entradas (gates): Von Lindequist, Anderson y Galton (ver mapa más arriba). A partir de estas tres entradas se accede a una carretera principal que atraviesa el parque longitudinalmente, y que une los tres campamentos que hay dentro del parque: Namutoni, HalaliOkaukuejo.

En estos campamentos, se pueden encontrar restaurantes, pequeñas tiendas y alojamiento. El mejor, en mi opinión, es el campamento de Okaukuejo. Éste es el que posee waterholes, donde , con un poco de suerte, pueden verse animales bebiendo.

WATERHOLES EN OKAUKUEJO

RECOMENDACIONES

Si no dormís en los alojamientos del parque (bastante difíciles de reservar por su alta ocupación- incluso con meses de antelación-), os sugiero las siguientes recomendaciones, antes de entrar en el parque:

Repostar en el último pueblo antes de llegar al parque (y llenar el depósito).

Llevar agua y algo para comer en el coche (en las tiendas del parque hay pocos productos y más caros que fuera).

Llevar repelente de mosquitos y protector solar (también aquí es necesario pues los brazos en la ventanilla, al sol durante horas puede pasar factura -lo digo por experiencia-)

Ir al baño en la recepción de la entrada y en cada campamento, para evitar tener que ir cuando nos adentremos en la zona donde no se permite bajar del vehículo. Parece una tontería, pero yendo con niños esto es importante.

Llevar entretenimiento para los  más pequeños. La búsqueda de animales durante horas,  puede resultar algo pesada para ellos, mientras no nos cruzamos con algún animal. Lo bueno es que por esta carretera, al no haber tráfico y como se circula a 30kms/h, los niños pueden ir sueltos, en nuestro asiento, o tumbados si les apetece. Esto hace que el paseo les resulte mucho más ameno.

Precio

La entrada al parque es obligatoriamente en coche. Y no podrás salir de él en todo el parque (salvo en las zonas habilitadas), por cuestiones obvias de seguridad.

La entrada (para los no namibios) cuesta 80NADS por adulto y día (los niños gratis) y 10 NADS por el coche (al cambio venimos pagando unos 11€ al día).

Deberás llevar contigo el recibo que te entregarán por si te lo piden en algún momento:

FAUNA

En pocos lugares del mundo tendréis la posibilidad de ver tantos animales (en libertad) como en esta parte de África. Nos dimos cuenta de esto, a pocos kms del aeropuerto de Windhoek, cuando un grupo de monos babuínos se nos cruzó por la carretera.

Y no fueron los únicos: tortugas, kudus, facóceros, serpientes, y hasta jirafas aparecieron en nuestro camino, viajando por el país . Señales como estas ya nos advertían..

 

Pero Etosha atesora innumerables especies de aves, insectos, mamíferos, y reptiles más difíciles de ver fuera de su recinto. Esto lo convierte en un paraíso de la naturaleza, y uno de los lugares más ricos en fauna silvestre del mundo.

Los más atractivos son los llamados Big Five. Estos son: el león, el elefante, el rinoceronte, el leopardo y el búfalo y suelen ser el objetivo principal en los safaris. Sin duda, encontrarse con alguno de estos animales, es uno de los mayores regalos que nos puede ofrecer este parque. Sin embargo tengo que admitir, que el cruzarse con cualquier animal de los que habitan estos parajes, es realmente un privilegio.

CEBRAS
EL PEQUEÑO EXPLORADOR VIENDO CEBRAS
ORYX (EL ÁNIMAL REPRESENTATIVO DE NAMIBIA- APARECE EN SU ESCUDO-)
SPRINGBOK
AVESTRUZ
JIRAFAS
ÑU
LEÓN DURMIENDO LA SIESTA A LA SOMBRA
ELEFANTE CRUZANDO LA CARRETERA – Y EN CELO, SU ÉPOCA MÁS AGRESIVA-

ALGUNAS CONCLUSIONES

Algunas conclusiones (variadas) a las que llegué después del viajes fueron:

-Es sencillo y ,en mi opinión, más divertido hacer un safari por libre que contratado (aunque no pude comparar).

-El animal más impresionante es sin duda el elefante: colosal, majestuoso e imponente.

El león no es el Rey: para mí es el Vago de la Selva. Puede pasarse horas inmóvil, durmiendo.  Para mí, en realidad son las leonas las verdades reinas. Eso sí, su rugido es literalmente estremecedor, aunque suena diferente a como nos lo imaginamos.

– Cualquier persona, y más si es amante de los animales y la naturaleza, debería hacer todo lo posible por visitar alguna vez en su vida un sitio así.

LECCIONES PERSONALES

Sin pretenderlo, visitar el parque de Etosha y viajar por Namibia, en general, ha provocado un cambio significativo en mi forma de pensar. Disfrutar de la naturaleza en su estado más salvaje; ver a los animales en su entorno; libres,  y conocer- a través de los San- cómo se puede vivir de la tierra, respetándola y en armonía, me ha enseñado mucho.

Me ha enseñado que la Tierra es un lugar maravilloso, llenos de criaturas sorprendentes. Criaturas que ya poblaban “nuestras” tierras mucho antes que nosotros.

Que el ser humano no es el dueño del mundo, ni de los que viven en él.

Este viaje me ha mostrado que, si queremos, es posible vivir y dejar vivir. La Tierra es nuestro hogar. El de todos.Y como tal, deberíamos cuidarlo.

Allí, he entendido -mucho mejor que en ningún sitio- que si queremos respirar, beber y comer sin envenenarnos a nosotros mismos, debemos ser más conscientes de lo que hacemos con nuestro medio ambiente. Y que si queremos que nuestros hijos y nietos sigan disfrutando de las maravillas que nos ofrece la naturaleza, tenemos que ser responsables.

Todas estas reflexiones me han llevado a tomar decisiones que afectarán a mi vida de ahora en adelante.

Por eso dicen que viajar abre los ojos y las mentes, ¿no?

DECISIONES

Primera decisión

 No quiero volver a ver animales encerrados. No quiero ir a más zoos con animales entre rejas, ni a circos con animales amaestrados y espero poder cumplirlo.

¿Por qué?

Nuestro egocentrismo inconsciente ha hecho, que nos creyésemos con el derecho de sacar a los animales de su hábitat natural, y exhibirlos en cautiverio en cualquier ciudad del mundo. Ahora entiendo que, sólo por el mero placer de contemplarlos en cualquier lugar, hemos llegado a hacer auténticas barbaridades. Ver un oso polar en un zoo a 40º, o un guepardo, capaz de correr kms, en habitáculos de 10m2 es simplemente una aberración. Nunca había reparado en esto tanto como ahora, y era cuestión de tiempo darme cuenta.

No es necesario viajar a Namibia para entender todo esto, eso está claro. Sin embargo ha sido ahora, cuando más han calado en mí estas ideas que ya me rondaban.

Después de ver los animales en libertad, no concibo verlos de otra forma.

Segunda decisión

Intentar aportar mi granito de arena en el cuidado del medio ambiente. Quiero reducir los residuos (sobre todo plásticos) que generamos en casa, e intentar reciclar más de lo que lo hacemos.

¿Por qué?

Hace tiempo que entiendo el impacto global que tiene ese pequeño detalle cotidiano individual y los beneficios que conlleva. Pero hasta ahora no he fomentado mucho esto en mi casa. Siempre he estado en contra de cómo está montado el sistema de reciclaje en nuestro país. Aquí, básicamente se carga con impuestos a las empresas, por los embalajes que utiliza o residuos que genera. Pero con esto no se garantiza que se recicle.

Poner contenedores amarillos o azules, tampoco incentiva por sí solo a que la gente recicle en sus casas.

¿Por qué no gravar los envases con un impuesto, y  reembolsarlo en el momento de introducir esos envases en los contenedores apropiados? Así es como lo hacen en Alemania, en Dinamarca y demás países del norte de Europa, muchos más avanzados en estos temas y va muy bien.

¿Por qué no concienciar más en el cuidado del medio ambiente en los centros escolares, incluyéndolo por ejemplo como asignatura?

¿Por qué no someter a las empresas a un control más estricto? Incluso, cuando no cumplan, podrían no sólo aplicarles sanciones, si no tomar medidas más serias. Por ejemplo hacer que esas empresas reviertan el daño causado o incluso su cese de actividad llegado el caso.

Deberíamos tener políticas realmente eficaces y no solo aplicar aquellas que resultan meramente recaudatorias.

Todo esto hacía que no me sintiese cómoda participando de algo tan hipócrita y mal gestionado como el reciclaje en nuestro país. Ahora, quizás tarde pero a tiempo, me doy cuenta de que lo que no puedo hacer, es dejar de reciclar por todo esto.

Soy consciente de que ya han cambiado muchas cosas, pero queda tanto por hacer…

¿Y vosotros, habéis cambiado de manera de pensar después de algún viaje?

*Recordad que tenéis más información práctica sobre alojamientos y precios en mi post anterior.

SI TE HA GUSTADO COMPARTE Y ¡QUE LA FAMILIA CREZCA!
Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
25Share on Google+
Google+
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *