RUTA EN MOTO POR LA COSTA DE SENEGAL: LES COLLINES DU NIASSAM. FIN DEL VIAJE HACIENDO MEMORIA

RUTA EN MOTO POR LA COSTA DE SENEGAL: LES COLLINES DU NIASSAM. FIN DEL VIAJE HACIENDO MEMORIA

Si algún sitio de los que he visitado hasta hoy, me ha parecido el paraíso, ha sido éste. No ha sido en el Caribe, con sus estampas de playas de  aguas turquesas y arena blanca, tan instaladas en nuestros cerebros; si no en otro completamente distinto e inesperado: en Palmarin (Senegal).  ¿Quién lo iba a imaginar?.

Después de una ruta de varios días recorriendo el país y conociendo lugares sorprendentes, éste fue el mejor broche para el fin de nuestro viaje. Nos dejó tan buen sabor de boca, que un día en este rincón nos pareció demasiado poco…

Después de mi noche más terrorífica en el desierto del Sahel, en Lompoul (ver post de Lompoul), seguimos con nuestro camino hacia el sur del país. La siguiente noche, la pasaríamos en una cabaña en un árbol, en un lodge en los alrededores de Palmarin, que nos había conseguido nuestro amigo en Senegal.

DE CAMINO A PALMARIN

Por el camino, pudimos seguir disfrutando de esos paisajes de Senegal, que tanto nos estaban sorprendiendo y cautivando.

Una de las imágenes más representativas de los paisajes del país son los baobas. Enormes figuras arbóreas, que se dibujan en el horizonte. Magníficos; gigantes; testigos descomunales del paso del tiempo, y orgullosos vencedores de la aridez de su entorno.

Es un árbol único, no demasiado frondoso, pero de enorme tronco. No forman bosques, si no que nacen de manera dispersa en grandes extensiones de terreno, y dan uno de los frutos más valorados en Senegal.

El fruto resulta ser muy nutritivo, y con él se hacen bebidas revitalizantes, batidos, alimento para niños…

RECOGIENDO EL FRUTO DEL BAOBAB

Acercándonos ya a Palmarin, un pequeño pueblo al sur, situado en el delta del Saloum, nos encaminamos a nuestro hogar durante unas horas : Les Collines du Niassam.

Y otra vez, como pudimos ver también en la Langue de Barbarie (ver post aquí), este humedal era el hábitat perfecto para miles de aves de diferentes especies: flamencos, pelícanos, garzas …

FLAMENCOS
PEQUEÑAS CASETAS PARA GUARDAR LAS ARTES DE PESCA DE LOS PESCADORES DE LA ZONA

Y después de seguir varios kms por un camino de tierra arcillosa, siguiendo los escasos carteles y preguntando a los que nos íbamos encontrando (pensando que nos habíamos perdido), por fin llegamos. Sudorosos, llenos de polvo, cansados y deseando darnos una ducha, entramos en aquel sitio que a primera vista ya nos estaba encantando.

LLEGAMOS AL LODGE

La recepción ya era un preludio bastante aproximado de lo que nos íbamos encontrar en las instalaciones del lodge, donde el silencio y la quietud sólo se veía interrumpida por los cientos de pájaros que se escondían en los árboles y que no dejaban de cantar.

RECEPCIÓN DEL LODGE
RECEPCIÓN DEL LODGE

El lodge se encontraba a orillas del delta, y estaba compuesto por una serie de cabañas de madera, integradas en un terreno muy amplio con bastante vegetación. Después de la cabaña de la recepción, dispersas a lo largo del terreno, se disponían varias cabañas para alojarse. Algunas, sobre el agua y otras, en los árboles.. También tenían una pequeña piscina en la que poder relajarse.

El lodge estaba regentado por una pareja de franceses, y el turismo al que iba dirigido, por lo que pudimos ver, era también al francés.

Todo lo relacionado con el abastecimiento de luz, agua y toda la gestión del lodge en general, se regía por el respeto al medio ambiente y al entorno natural del lugar.

NUESTRA CABAÑA DEL ÁRBOL
NUESTRA CABAÑA
NUESTRA TERRAZA

Nada más llegar a la habitación, dejamos el equipaje y nos dimos una buena ducha, antes de darnos un pequeño paseo por los alrededores y por supuesto, probar la piscina.

EL BAÑO DE NUESTRA CABAÑA
PISCINA
CABAÑAS SOBRE EL AGUA
RESTAURANTE

Después del pequeño paseo al atardecer; del baño relajante – casi en silencio- en la piscina; después de empaparnos de la paz que se respiraba en cada esquina y  del paisaje que nos rodeaba, nos fuimos al restaurante a cenar. El restaurante estaba iluminado con pequeños candiles y velas en las mesas, que hacían que de noche, tuviese un encanto especial.

En este tipo de alojamientos, tan aislados,  en los que la llegada de provisiones no es tarea sencilla, y las cocinas son reducidas, no se puede elegir plato. Es decir, que el restaurante, dependiendo de los productos que tengan, elaboran un menú completo y variado, que le pueda gustar a la mayoría. Eso sí, tampoco esperes servicio de habitaciones o minibar. Esto es distinto.

La cena fue deliciosa. Disfrutamos muchísimo del ambiente. Cenar al aire libre, con un cielo clarísimo, plagado de estrellas, a orillas del río y con los comensales de las demás mesas, hablando casi en susurros, fue todo un lujo.

Por la mañana, bien temprano, para poder aprovechar un poquito más nuestra estancia, desayunamos (nos dejaron en nuestra terraza un desayuno completo) y nos dimos de nuevo otra vuelta. Esta vez, observamos a los pescadores que estaban trabajando al amanecer, al pie de nuestra cabaña.

DESAYUNO EN LA TERRAZA

Seguramente ellos, que viven en aquel paraje, y cuya vida supongo no tan acomodada, no podían apreciar de la misma forma que nosotros, el privilegio de estar en aquel sitio y rodeados de tanta belleza en ese momento.

PESCANDO AL AMANECER
TRABAJANDO
PESCANDO

Y seguimos nuestro paseo por las orillas del río, sabiendo que en esta ocasión, sería la última (al menos, en mucho tiempo).

CABAÑA EN UN ISLOTE

Como conclusión de nuestro viaje, os diría que Senegal es un país desconocido para la mayoría de los españoles y del que ignoramos todo lo que tiene que ofrecer. Además de estos rincones que he querido compartir con vosotros en detalle, hay otros sitios que conocimos y que también merecen la pena: Dakar, El Lago Rosa y sus salinas, el pueblo pesquero Nbour, la isla de Gorée, la isla de las conchas de Joal-Fadiouth, la reserva natural de Bandía…..y otros que no pudimos llegar a conocer: Parque Natural de Niokolo KobaCasamance (cruzando Gambia) .

 

En definitiva, que en contra de lo que pueda parecer en un principio, Senegal , es un destino totalmente recomendable. No es un país caro- aunque tampoco tan barato como otros países de África- ; es un país seguro, y lleno de sitios que merece la pena conocer. No descartéis viajar en familia. Es un destino que, sinceramente creo, le encantaría a los más pequeños. Además de ser un viaje exótico, es fácil para viajar con niños.Si necesitáis más información, sabéis que solo tenéis que enviarme un correo y os echaré una mano con lo que necesitéis.

¿Qué otros países os han sorprendido y ahora no dejáis de recomendar? ¿Os plantearíais un viaje así en familia?

 

 

 

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