RUTA EN MOTO POR LA COSTA DE SENEGAL HACIENDO MEMORIA

RUTA EN MOTO POR LA COSTA DE SENEGAL HACIENDO MEMORIA

Hoy vuelvo a hacer memoria, y repaso fotos de nuestro viaje en moto por la costa de Senegal hace unos años. No es un país que en principio me pudiese plantear como opción para un viaje. ¿Por qué Senegal?¿Qué tiene de atractivo? Sin embargo, por cuestiones de mi trabajo, tenía un contacto allí que podía ayudarnos con la logística si quisiéramos visitar el país. Así que, una vez más nos dijimos: Senegal, pues ¿por qué no? Eso sí, ¡en moto!

Senegal es (por suerte) un país que no está demasiado explotado turísticamente, al menos, todavía. Por eso hay servicios de los que no disponen, o de los que no tienen demasiada oferta, como por ejemplo, en el alquiler de motos. Así que la persona que conocíamos allí, fue fundamental para conseguir una moto. Además nos ayudó a planear la ruta para hacer en moto en 7 días por el país y a conseguir buen alojamiento. Es decir, que tuvimos una ayuda de lujo.

NUESTRA YAMAHA XT 600 DEL 93 PARA EL VIAJE
REPOSTANDO PARA INICIAR LA RUTA
Y 2000KMS DE CARRETERA POR DELANTE
POBLADO

Cada día, y con cada viaje, estoy más convencida de que cualquier rincón del mundo tiene siempre encanto, algo especial que te sorprende. Pienso que incluso los sitios más inesperados, pueden ofrecerte sensaciones, experiencias y descubrimientos inolvidables. Y Senegal, es uno de esos «rincones».

Hoy solo quiero presentaros retazos del país, compartiendo con vosotros una pequeña recopilación de imágenes tomadas «on the road». Fotografías desde nuestra moto, mientras recorríamos de norte a sur el país y, que permanecen en mi memoria de manera incorruptible. Quizás con ellas, empecéis a entender como yo, que Senegal es mucho más de lo que nos enseñan en las noticias. De que es mucho más que el país del que proceden muchos de los inmigrantes que llegan a nuestras costas.

Puede que incluso empecéis a asociar otras palabras a este país, y no solo conceptos como «inmigrante» «patera», y «top manta».

Senegal también es mar, desierto, baobabs, cacahuetes, pelícanos, sonrisas, cruces y medias lunas, respeto, música y cultura.

BAOBAB
CACAHUETES SECANDO AL SOL (PRINCIPAL PRODUCTO AGRÍCOLA DEL PAÍS)
PELÍCANOS EN PALMARIN
SONRISAS (PLAYA LOMPOUL)
CEMENTERIO EN LA ISLA DE CONCHAS DE FADIOUTH (ÚNICO POR TENER TUMBAS CRISTIANAS Y MULSUMANAS)
HORA DEL REZO (AUNQUE TE PILLE EN LA CALLE)
MURO EN EL MERCADO DE DAKAR
PUESTO ARTESANÍA A PIE DE CARRETERA
ARTE A LA VENTA EN LA ISLA DE GORÉE

Su pasado colonial, su sangre africana, sus tradiciones más ancestrales, su música, su baile, su dolorosa historia como país proveedor de esclavos, su relación con el mar…

Toda esa amalgama de elementos, hacen que Senegal sea lo que es hoy. Un país único, lleno de color y con un potencial increíble.

Es cierto que muchos se marchan, en busca de un engañoso futuro mejor en Europa. Es cierto que, crédulos e ilusionados, y con el coraje que provoca la necesidad, se embarcan en viajes imposibles para alcanzar su sueño de una vida mejor. Sí, es cierto, se marchan; pero lo mantengo:  Senegal es un país maravilloso. Su único pecado, como en tantos otros países africanos, es que los recursos naturales propios del país los explotan otros. Y que la riqueza que se queda en el país, se acumuló durante años en muy pocas manos. En las manos corruptas de sus ególatras, viles e ignorantes gobernantes. Ése es su pecado. La gente más humilde es, como siempre,  la que sufre las consecuencias. Por eso, sin más opciones a su alcance, intentan buscar un horizonte mejor. ¿Quién no lo haría? En otra medida, y a otro nivel ¿no lo estamos haciendo también aquí?

Si tengo que hacer la difícil tarea de resumir en pocas líneas lo que este viaje me ha enseñado diría que, en Senegal comprendí de nuevo: que teniendo lo mínimo puedes tener la más amplia de las sonrisas.

Que (aunque en los tiempos que corren parezca una afirmación osada), musulmanes y  cristianos pueden convivir de manera pacífica y cordial. No es tan difícil,  simplemente practicando algo tan en desuso como es el RESPETO.

Que todavía tengo mucho que aprender sobre la naturaleza.

Que la música, la artesanía y la pintura son expresiones naturales del ser humano. Y que pueden surgir en cualquier lugar, por muy duras que sean las circunstancias.

Que no sólo los gallegos sabemos de mar…

Como siempre, en definitiva, el de Senegal ha sido un viaje cargado de lecciones.

Me queda mucho por contaros sobre este viaje: describiros Saint Louis; contaros nuestra noche en el desierto de Lompoul (noche en la que más miedo he pasado en mi vida). También contaros donde está el rincón más parecido al paraíso que he conocido nunca y que descubrí en estas tierras. Y enseñaros cómo es la vida de los marineros en el pueblo en Nbour…

Si queréis conocer un poquito más estos lugares y que os cuente mi experiencia,  seguidme cada semana, y os los iré descubriendo. Estoy segura de que Senegal os sorprenderá.

¿Os habéis planteado alguna vez un viaje a Senegal? ¿Si no lo habéis hecho ya, creéis con lo que habéis visto que puede merecer la pena?

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