QUINTA DO RAPOZINHO. ESCAPANDO AL RURAL CABECEIRAS DE BASTO

QUINTA DO RAPOZINHO. ESCAPANDO AL RURAL CABECEIRAS DE BASTO

Siempre que podemos, por esta época y si el tiempo acompaña, nos gusta escaparnos un fin de semana al campo. Es una manera de desconectar de la rutina, respirar aire puro y conocer algún sitio en el que no hayamos estado. Nosotros esta vez, la semana de los puentes de diciembre, decidimos pasar una noche en un sitio desconocido para nosotros, pero que prometía ese relax que buscábamos (todo el relax que se puede tener cuando vas con un pequeño de 2 años y medio, claro): Cabeceiras de Basto, en el interior de Portugal.

Lo que nos convenció para elegir este sitio fue que no estaba demasiado lejos en coche (a menos de dos horas de Vigo) y que la casa en la que nos íbamos a alojar tenía una pinta estupenda. Antes de llegar a la casa, paramos en el centro de esta pequeña localidad, Cabeceiras de Basto y comimos en un restaurante en plena plaza principal.  Para conocer un poco el centro, dimos un pequeño paseo por los alrededores de Convento e Mosteiro Benedito de S. Miguel de Refojos (el monumento más importante de la ciudad).

Encontramos por casualidad, por la parte de atrás de esta iglesia, cruzando la carretera, un pequeño paseo , con un parque con columpios donde el peque pudo estirar un poco las piernas y jugar un rato.

De ahí, nos fuimos ya para la casa. Estábamos deseando ver si cumpliría con las expectativas.

Como ya os he dicho en varias ocasiones, nos estamos encontrando que Airbnb, además de ofrecer alojamientos privados a muy buen precio, también tiene una nutrida oferta de casas rurales (privadas y profesionales).En este caso elegimos a Quinta do Rapozinho (http://www.quintadorapozinho.com/). Pagamos por una noche, en total 115€. Se trata de un pequeño complejo rural de 6 casas antiguas,  recuperadas al estilo tradicional, rodeadas por un jardín enorme y situada en medio de prados y montes. Cada una de ellas tiene capacidad para un número distinto de personas. Tiene  casas para 2, 4 y 6 personas y están decoradas con mucho gusto, cuidando hasta el más mínimo detalle.

Nos recibió la madre de Teresa, con la que habíamos contactado a través de Airbnb. Ella nos enseñó la casa y nos explicó muy amablemente dónde estaba todo. Les pedimos dejar la casa al día siguiente más tarde de lo acordado (las 12hrs), y no tuvieron inconveniente en dejarnos estar hasta la hora que quisiéramos al no tener más huéspedes ese día

La nuestra, la casa Compadre (cada casa tiene un nombre), era perfecta. Tenía dos habitaciones con baño, una de ellas con acceso directo al jardín, un salón comedor y una pequeña cocina abierta al salón. Lo mejor del salón era las vistas a los campos de alrededor a través de una pequeña galería, y la chimenea. La casa disponía de todo lo necesario para que te encontrases como en la tuya propia: ropa de cama y toallas más que suficientes, secador de pelo, menaje de cocina muy completo (exprimidor eléctrico, cafetera, crepera, hervidor..), y hasta lavavajillas. Y lo mejor de todo es el desayuno. Teníamos una cesta con fruta variada, miel, mermelada, hierbaluisa, café, leche, cereales, cacao en polvo y al día siguiente nos dejaron pan fresco en la puerta (a pesar de ser festivo en Portugal ese día).

CASA COMPADRE
CASA COMPADRE

 

SALÓN

Fueron de verdad muy amables, tanto, que decidimos regalarle un vale para una estancia a mi madre por Reyes para que vaya cuando quiera, con eso os lo digo todo .

Nada más llegar, después de acomodarnos nos dimos una vuelta por las instalaciones de la casa. Dispone de piscina, y distintos juegos al aire libre para disfrutar en familia: una pequeña cancha de voleyball, pelotas, un juego de damas hecho con piedras, un pequeño tobogán… En verano, con más calorcito, ir a este sitio tiene que ser genial.

JARDÍN DE LA CASA RURAL
JARDÍN DE LA CASA RURAL

Después, gracias a las indicaciones de la madre de Teresa, decidimos ir andando hasta una iglesia que se veía a lo lejos en frente de nuestra casa, según ella a una media hora de paseo. Fue genial, no nos cruzamos más que con un coche. Fue una caminata muy agradable y fácil de hacer, donde pudimos disfrutar de la tranquilidad y los paisajes otoñales que nos rodeaban. Eso sí, al ponerse el sol  empezó a hacer muchísimo frío, por lo que a la vuelta aceleramos un poco el paso y nos metimos en casa, directos a encender la chimenea, ¡qué gusto!. Una infusión, el peque jugando por la casa (teniendo mucho ojo de que ni se acercara a la chimenea) y calentitos …qué gozada. Aprovechamos para ojear unos folletos turísticos que había en el salón y decidimos ir al día siguiente a conocer algunos lugares de la zona.

En los alrededores, ya de cara al verano, tenéis un montón de opciones: visitar Oporto, Guimarães,  hay playas fluviales, parques de multiaventura, centro hípico,etc., pero en invierno hay que adaptar las actividades así que, el primer sitio al que fuimos por la mañana, después de desayunar como reyes, fue a Busteliberne.

Se trata de una aldea de interés histórico, que vimos anunciada en un cartel de camino a nuestra casa, pero que cuesta encontrar en los mapas. Cuando llegamos nos encontramos con un pueblo pequeñísimo, deshabitado o casi deshabitado, situado en lo alto de un monte, bastante lejos de la carretera general. Tenía cuatro casitas, una iglesia diminuta, en la que alguien un poco alto tiene que agachar un poco la cabeza para entrar, un lavadero, un hórreo larguísimo (lo que allí llaman «celeiro»), y sobre todo unas vistas impresionantes.

CELEIRO EN BUSTELIBERNE
CELEIRO EN BUSTELIBERNE
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VISTAS DESDE BUSTELIBERNE
PEQUEÑA CAPILLA BUSTELIBERNE
PEQUEÑA CAPILLA BUSTELIBERNE

Después de visitar esta aldea tan peculiar, guiados también por los carteles que habíamos visto por la carretera de camino a la casa, nos fuimos a Muinhos de Rei. Es una zona forestal, considerada el centro de la Sierra de Cabreira, con árboles enormes, y 4 o 5 molinos pequeños rodeados de varios riachuelos. Este rincón disponía además de mesas donde hacer picnic y justo al lado había un Posto de Fomento Cinegético (que ese día, estaba cerrado) . El paisaje de este rincón , con los colores ocres de las hojas caídas, el sonido del agua, y el frondoso bosque que nos rodeaba, conformaba una estampa típica otoñal de cuento.

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BOSQUE EN MUINHOS DE REI
MUINHOS DE REI
MUINHOS DE REI

Después, gracias a la información que sacamos de los folletos de la casa, buscamos un pequeño parque forestal, cerca de un centro hípico en el que al parecer había un recinto de libre acceso, con distintos animales: ciervos, gamos, jabalís, perdices, cabras… Y así era, dimos con él, y aunque era pequeño, nos pareció un lugar estupendo para el peque.

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CENTRO DE EDUCACIÓN AMBIENTAL DE VINHA DE MOUROS

Después, fuimos a comer a un restaurante del centro de Cabeceiras que ya habíamos visto al pasar, y que resultó ser uno de los más recomendados de la zona: » A Cozinha Real de Basto». Y la verdad es que pudimos comprobar el por qué de su buena fama. El sitio era cómodo, elegante, económico, el personal muy atento y se comía de lujo (por calidad y cantidad).

Y al terminar, empezamos el camino de vuelta a casa. Fue un fin de semana muy aprovechado en el que conseguimos lo que nos habíamos propuesto: disfrutar al aire libre de la naturaleza, descubrir sitios nuevos, y desconectar.

¿Os gusta hacer alguna escapada así en invierno?¿tenéis alguna casa rural de la que hayáis quedado prendados y a la que queráis volver?

 

 

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